¿Alguna vez has barrido las huellas de barro o eres de los que limpian el polvo desde abajo? Al limpiar solemos cometer errores.
Cuando nos ponemos a limpiar podemos cometer errores que, sin darnos cuenta, hacen que malgastemos tiempo y dinero. Además, algunos de ellos pueden tener desenlaces fatales para nuestra casa como rayones en la madera o manchas permanentes.
Correr a por la fregona
Cuando tenemos la mala suerte de derramar algo sobre el suelo no siempre tenemos que ir como locos a por la fregona.
Cuando se trata de comida, aceite o restos pegajosos será mejor que
dejes la fregona a un lado. Lo primero que tienes que hacer es utilizar el papel de la cocina
para absorber la mayor cantidad de líquido posible y retirar los
restos. Ahora llega el momento de identificar la mancha: si es aceite,
utiliza un lavavajillas sobre la superficie, mejor si lo aplicas con un
estropajo y luego pasas la bayeta. Después podrás fregar como de
costumbre.
Dejar que las cosas se sequen solas
Aunque sea lo más cómodo no siempre es una buena opción. Cuando limpiamos la cristelería o la mampara del baño
es mejor que invirtamos dos minutos más en secar la superficie con un
trapo de microfibras, de esos que no dejan pelusas. Lo último que
queremos es que, después de limpiar, se queden las marcas de los
productos que hemos utilizado.
Limpiar en cualquier momento
Es cierto que esto, muchas veces, más que un error suele ser una necesidad. No siempre es el mejor momento para limpiar o poner lavadora.
Si lavamos la ropa cuando hace sol o corre el viento, y sobre todo no
hay previsiones de lluvia, nuestra ropa se secará antes y nos
ahorraremos usar la secadora. Otra limpieza que debemos planificar es la
de los cristales. Si limpiamos los cristales
cuando hace mucho sol pueden quedar marcas de productos al secarse
demasiado rápido. Otro error común a la hora de limpiar los cristales es utilizar un limpiacristales cuando están muy sucios. ¿Solución? Pasa primero un trapo húmedo con jabón del lavavajillas y quita la suciedad del cristal y el marco.
Barrer, barrer, barrer
Aunque pensemos que la escoba es la solución para todo, no es así. En algunas ocasiones, como con las manchas de barro,
es mejor utilizar directamente la aspiradora. ¿Por qué? Evitaremos
rayar el suelo de madera al barrer, por ejemplo, si arrastramos alguna
piedra o material duro.
Cuidado con el polvo
Si eres de
los que no prestas atención cuando limpia el polvo es probable que no te
des cuenta de que al limpiar de abajo a arriba se vuelve a acumular el
polvo sobre la superficie que estábamos limpiando. Es importante seguir
una metodología a la hora de limpiar el polvo de casa recuerda: mejor de arriba a abajo.
Cargar la lavadora
Otro de los errores más comunes, sobre todo de los que se acaban de independizar, es cargar la lavadora a tope. Pero no solo llenar la lavadora con mucha ropa es un problema, también lo es utilizar demasiado jabón.
Si hay demasiada ropa, la capacidad de agua de la lavadora no es
suficiente y no llega a lavarse bien todo. ¿Manchas blancas? Te has
pasado con el jabón. La solución es muy sencilla: deja espacio dentro de la lavadora para que la ropa circule y sigue las medidas de detergente del fabricante.
No todo es desinfectante
Para terminar, otro error que solemos cometer es pensar que todos los productos que utilizamos son desinfectantes.
En la cocina o en el baño es mejor que te hagas con un producto
antibacterias que desinfecte la superficie. ¿Lo ideal? Comprobar las
etiquetas de los productos de limpieza porque no es oro todo lo que
reluce, o en nuestro caso no desinfecta todo lo que limpia.
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