Antes de la aparición de los productos químicos había muchos remedios
caseros que utilizaban en el pasado. Uno de los más eficaces consiste en
mezclar unos 20 centilitros de agua, 50 gramos de azúcar y uno de
levadura. En primer lugar se debe calentar agua con azúcar y luego dejar
que se enfríe en una botella de plástico cortada a la mitad. Una vez
fría se espolvorea la levadura, sin mezclar, y se introduce el cuello de
la botella dado la vuelta en forma de embudo. Pronto comenzará a
generarse dióxido de carbono en su interior. Posteriormente se recubre
la parte baja con una tela negra y la trampa ya estará hecha. A los
mosquitos les atraerá el olor de la fermentación y se quedarán atrapados
dentro de la botella.
Muy recomendable en habitaciones de bebés y niñ@s para evitar los productos químicos .

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